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La Sífilis en la consulta Dental

Inés, Negro Prat

1° Curso de CIclo Superior de Higiene Bucodental.



El aumento de enfermedades venéreas es una realidad hoy en día. El caso de la sífilis no es una excepción, ya que ha sufrido un incremento del 55,2% desde el año 2001. Un 87% del total de los casos eran varones. La media de edad en la que esta enfermedad tiene mayor incidencia es de 36 años, sin distinción entre sexos. El 61% de los casos los pacientes tienen entre 25 y 44 años. (Centro de epidemiologia, Instituto Carlos III)

Esta patología, a pesar de ser sistémica, se manifiesta, entre otros, con lesiones orales aisladas que suelen pasar desapercibidas debido a la falta de evolución y conocimiento a cerca de las mismas.

La sífilis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Treponema pallidum. Se transmite por vía sexual, por contacto con sangre contaminada o contacto con una lesión oral que aloje el organismo. La enfermedad tiene tres etapas, que se manifiestan entre 10 días y 3 meses después de la infección:


Etapa primaria: se forma un chancro (ulceración indolora por donde entra la bacteria al organismo) generalmente en los genitales, pero también aparecen en labios, lengua y amígdalas. Esta lesión desaparece tras unas semanas. El personal dental puede experimentar la aparición de chancros en los dedos por la transmisión durante un mal manejo de instrumentos u objetos contaminados.




Etapa secundaria: tras un periodo latente (1-6 meses), aparecen síntomas generales como fiebre o mialgia, linfadenopatía generalizada, lesiones mucocutáneas y úlceras bucales cubiertas por una membrana gris compuesta de microorganismos, son muy infecciosas e indoloras. Estas lesiones pueden aparecer también en regiones extraorales denominadas condilomas que tienen aspecto elevado.










Etapa terciaria: tras varios años de latencia, la enfermedad se reactiva afectando al sistema cardiorespiratorio, sistema nervioso central y lesiones denominadas gomas (tumores de tejido granulomatoso) en la nariz, la lengua o perforando el paladar.






En las dos primeras etapas es donde más riesgo de contagio hay, por lo que el paciente debe tomar medas para no propagar la enfermedad. Entre estas medidas estará advertir sobre la patología a otras personas para evitar el contagio por contacto con superficies u objetos contaminados, evitar mantener relaciones sexuales sin protección, etc.

Para el procedimiento de pacientes con sífilis se deben seguir unas pautas muy estrictas de asepsia. Lo ideal sería usar material de exploración desechable, sobre todo en las dos primeras etapas de la enfermedad, que son las que conllevan más riesgo de contagio. También ha de usarse siempre mascarilla y guantes y lavarse las manos después de tratar al paciente. En la historia clínica debe aparecer el estado de la enfermedad, los síntomas y el tratamiento que sigue el paciente.

Para el tratamiento se administrarán antibióticos del tipo Bencilpenicilina benzatínica o Doxiciclina, para alérgicos a la penicilina. Cuanto más avanzada este la enfermedad más largo será el tratamiento. En general, se administrara Penicilina entre una y cuatro veces al día durante un periodo de tiempo inespecífico de tiempo, en función del estadio de la enfermedad, la susceptibilidad del huésped, etc.

A pesar de que la sífilis es una enfermedad bacteriana con periodos de latencia, que pueden confundirse con el fin de la misma, es tratable y curable en la mayoría de sus casos. Con un buen seguimiento realizando análisis sanguíneos periódicos y un tratamiento estricto puede erradicarse. Las visitas odontológicas también son importantes para controlar las lesiones que aparecen en la boca. Una buena anamnesis realizada por el odontólogo también puede ser esencial para el diagnóstico de la enfermedad, ya que en la cavidad oral pueden aparecer los primeros síntomas.

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